lunes, 29 de septiembre de 2014

¡QUÉ GRANDE ES EL FÚTBOL!

¡QUÉ GRANDE ES EL FÚTBOL!, ayer me sentí orgulloso de mi equipo. Pero no por ganar 14-0, no… Por eso puedes sentirte feliz. Me sentí orgulloso de mi equipo, de mi club, de todos y cada uno/a de los niños/as que defienden nuestra camiseta. Ayer, fuimos nosotros el equipo que golea y el otro el equipo goleado. Por primera vez en tres años, conseguimos eso que siempre nos hacían a nosotros, y gracias a un jugador rival, comprendí que grande y que orgullosos nos podemos sentir de nuestros/as futbolistas.
Os puedo prometer, que como entrenador, he recibido palizas impresionantes. Muchos de vosotros habéis sido testigos. Pero nuestros/as niños/as seguían corriendo, luchando hasta el pitido final. Jamás uno de los nuestros señaló a un compañero/a como culpable de una derrota. Jamás ninguno de nuestros/as futbolistas abandonó el terreno de juego, y en el descanso abandonó a su equipo. Los nuestros/as han crecido en el lado amargo del deporte. Por eso creo que son tan especiales. Como muchas veces digo, “salir a un campo a ganar es fácil. Lo realmente difícil es salir a un campo, jornada tras jornada, de goleada a goleada”. Eso, sólo algunos tienen la suficiente capacidad para hacerlo.
Ayer volví a sentir pena por esos que dicen llamarse entrenadores, y tras el pitido final, le recuerda al portero que ha recibido 14, que ahora cuando llegue a casa la que le va a liar su madre. También pensé, ¡VAYA MIERDA DE MADRE!
Ayer, nuestros jugadores nos enseñaron como ganar y festejar una victoria, sin ofender a nadie. La alegría en el vestuario, en sus rostros dibujada. Pero no se escuchó eso que tantas veces hemos escuchado cuando nosotros éramos los del otro lado. Desde nuestro lado no salió esa cancioncilla que tantas veces hemos escuchado en otros vestuarios y que termina con “… que le den por culo”

Ayer, para finalizar, nuestros cadetes nos dieron otra lección de que bonito es el deporte, de que GRANDE ES EL FÚTBOL…

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