viernes, 14 de marzo de 2014

¿OÍMOS O ESCHUAMOS A NUESTROS/AS HIJOS/AS?

Habitualmente, en las relaciones con nuestros/as hijos/as, ellos/as se quejan de que no les escuchamos. A lo que también habitualmente, nosotros le contestamos de que le estamos oyendo. Pero, ¿qué diferencia existe entre escuchar y oír? ¿realmente los escuchamos o solamente les oímos?
Creernos buenos a la hora de escuchar los problemas de otros/as, no nos capacita para ser lo. Escuchar es algo más complejo, que la recepción de ideas o de ondas sonoras en los tímpanos. Vamos a ver algunas diferencias, para así intentar escuchar de verdad a nuestros/as hijos/as...



    Cuando ESCUCHAMOS estamos pensando junto al interlocutor


     Cuando OÍMOS somos sujetos pasivos
    Cuando ESCUCHAMOS somos sujetos activos
    Cuando OÍMOS  estamos realizando un acto físico
    Cuando ESCUCHAMOS estamos realizando un acto intelectual y emocional
                                                                                 

¿Os parece poca la diferencia?


Pues entonces, veamos la importancia de una buena escucha en la conversación, con nuestros/as hijos/as:
  • Escuchar mejora la comunicación. Algunas veces solo oímos aquello que queremos oír.
  • Escuchar hace que tengamos el control de la situación.
  • Escuchar reduce las discusiones.
  • Escuchar demuestra que estamos interesados en lo que nuestro/a hijo/a quiere decir, no en aquello que queremos oír
  • Escuchar le ayuda a comprender mejor el mundo que le rodea
  • Escuchar ayuda a recordar más datos relevantes, sobre la conversación que tenemos con ellos/as, y luego nos ayudará a poder hacer preguntas, donde ellos/as, se den cuenta que los hemos escuchado.
  • Escuchar le convertira, posiblemente, en un mejor padre o madre, a los ojos de su hijo/a.
¿Qué debemos hacer, para mejorar nuestra forma de escuchar?

Cuando OÍMOS estamos observando los pensamientos de la otra persona


  1.  Deja de hacer lo que esta haciendo. Ya sea mirar el móvil, fregar platos, buscar algo en internet...
  2. No superpongas las acciones de escuchar y reponder. Olvidate de ir buscando respuestas, antes de que termine de hablar. Mientras que estamos en ello, podemos perder parte de la información que intenta transmitirnos. Además, algunas veces, no buscan respuestas, sólo que los escuchemos.
  3. Se receptivo y no juzgues. Si nada más comenzar a contarnos algo, nosotros pasamos a juzgar el hecho, nuestros/as hijos/as, dejarán de hablar. Ellos/as buscan comprensión, no la dura crítica...
  4. Posición y mirada. Este punto, sólo tenemos que pensar en nosotros mismos. ¿Cómo nos sentimos cuando estamos hablando con alguien y esta persona esta tirada en el sofá o simplemente mirando a todas partes menos a ti? Pues entonces no hagamos aquello que no queremos que nos hagan. Cuando tu hijo/a, te hable, adopta una postura adecuada, y manten la mirada fija en sus ojos.
  5. Observar el lenguaje no verbal. Observar los gestos nos ayudará a entender mejor los sentimientos y la intención de lo que nos intentan decir.
  6. Retroalimentar resumiendo. Aprovechemos las pausas de nuestros/as hijos/as, para parafrasear una parte de lo que nos están comunicando. Eso les hará ver que de verdad han captado nuestra atención y que realmente le estamos escuchando. Les hará sentirse importantes, y lo más fundamental, importantes para nosotros.

Bueno, espero que os sirva para algo, y que intentéis ponerlo en práctica. Pero antes de cerrar esta entrada, añadir una parte muy importante a tener en cuenta en las conversaciones con nuestros hijos/as. EL SILENCIO.
Cuando en la conversación nuestros/as hijos/as, hagan un silencio, dejemosles un momento, respetemos ese SILENCIO, ellos tienen que reorganizar sus sentimientos para poder seguir avanzando en la conversación, recordad que algunas veces nos estarán contando cosas que en la mayoria de las veces, son mundos para ellos/as.








No hay comentarios:

Publicar un comentario