Ayer, el equipo ganó. Quizás contra todo pronóstico (para otros, para mi no), y como era de suponer. Las voces poco se hicieron esperar. Las voces del que no sabe perder, las voces del que hace de menos el trabajo del equipo contrario. Por supuesto, no me refiero al equipo técnico del rival, pero sí a esos padres/madres, que no asimilan que los demás equipos también juegan para ganar partidos. También entrenan duro para mejorar.
Ayer, me sentí como el Rayo, como el Levante, como el Betis, como todos esos equipos que cuando ganan al Madrid o al Barcelona, no lo hacen por méritos propios, si no por demérito del rival.
Ayer presencié, otro capítulo más de forofos, más que padres y madres. Sentí vergüenza, cuando escuchaba de sus bocas, decir que habían perdido, por que faltaba tal y cual. Como si los que estuvieron en el campo, solo existieran para rellenar fichas.
Ayer volví, a presenciar una lección de "compañerismo", impartida por los padres/madres forofos. Que, para no reconocer el mérito del rival, prefieren buscar culpables en jugadores de su mismo equipo.
Luego queremos, que los niños/as respeten al compañero, ya no te digo al rival...

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